ISBN: 84-9876-925-6 ISBN-13: 978-84-9876-925-8
Soporte: Libro Páginas: 413
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Es ya un lugar común la afi rmación de que en los últimos treinta años, año más año menos, nuestro Derecho Constitucional, y con él todas las ramas del Derecho, han sufrido una profunda transformación en España. Esa transformación, como es lógico, tiene su causa básica en la aprobación de la Constitución en 1978. En el caso de nuestro país, como también es obvio, la nueva Constitución no sólo supuso un cambio más o menos formal en la cúspide del ordenamiento, y por tanto, de todo éste; la Constitución de 1978 representó una modifi cación de las propias bases ideológicas de la organización del Estado: atrás quedaba la Dictadura y se entraba de nuevo en la senda constitucional, que, aunque inestable en nuestra historia, existió, y nos incorporaba a la realidad cultural y política del entorno europeo. Desde el punto de vista estrictamente atinente a la disciplina es bien sabido que ello comportó una transformación del objeto de ésta, del que siguen dejando huella los proyectos docentes e investigadores de los profesores de Derecho Constitucional. La separación, sobre todo, de la Ciencia Política refl ejada en la aparición en 1981 de dos áreas de conocimiento distintas que impuso la obligación de optar entre una y otra a los profesores del viejo Derecho Político, comportó un debate que, aunque parece que defi nitivamente cerrado, sigue refl ejándose en sectores de la academia, que añoran aún el Derecho Político en el que hubo que refugiarse en los decenios de falta de libertad. Dejando al margen esos residuos románticos, pero que generan algún daño a parte de nuestros estudiantes que concluyen su Licenciatura con un vacío sobre lo que la Constitución es y signifi ca, ésta modifi có el ámbito de conocimiento de la disciplina especialmente en cuanto a su objeto. Como también es lógico, ese cambio de contenidos comportó un cambio de metodología en la tarea del investigador, haciendo que los modos de trabajo del académico sean distintos. Una mayor profundización en lo que esto signifi ca conduciría este prólogo más allá de los límites de lo que debe ser y, seguramente, en una tarea un poco estéril. Lo que pretendo destacar es sencillamente la dimensión tanto docente como investigadora que la Constitución ha traído consigo. Baste una simple ojeada por las monografías y por los artículos de las revistas especializadas para que ello quede confi rmado. Centrándonos en la labor meramente docente, el refl ejo del cambio, como era natural, tenía que llegar a uno de los instrumentos básicos de la docencia y el estudio: los manuales. También en estos últimos treinta años han ido apareciendo manuales, ahora sí, de Derecho Constitucional, que, con mayor o menor calidad, sirven de guía para que el estudiante se acerque al mundo jurídico-constitucional, para aprender cuáles son las bases jurídico-políticas del ordenamiento español, y al profesor para intentar ordenar y sistematizar la transmisión de esas bases.